Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Abre la boca que te va la sopa.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Antes de que acabes, no te alabes.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
A ama gruñona, criada rezongona.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
El día nunca retrocede de nuevo.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
De perdidas al río.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Lo que se hace de noche sale de día.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Si ofendes serás ofendido
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
El río pasado, el santo olvidado.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Madre dispuesta, hija vaga.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
De luengas vías, luengas mentiras.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.