Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
No hay mejor vecina que tu cocina.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
El pez grande se come al chico.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Al pan pan y al vino vino.
A enemigo que huye, puente de plata.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
No hay mejor condimento que el hambre.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Una buena campana se siente de lejos.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Carne a carne, amor se hace.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Si hay miseria, que no se note
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
Donde manda el amo se ata la burra.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Viejos los cerros y reverdecen
Hay que hacer de tripas corazones.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)