El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
El nosotros anula el yo.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
A quien presta nada le resta.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
A un traidor, dos alevosos.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
A veces se llora de alegría.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Pasado mañana, mañana será ayer.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
El que canta, sus males espanta.
Año de nieves, año de bienes.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Favores harás, y te arrepentirás.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Creerse el papá de los helados.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
La vida es una sorpresa continua
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
A fullero viejo, flores nuevas.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo