Por el humo se sabe donde está el fuego.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Acuérdate al atar de que has de desatar.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Quien te quiere, no te hiere.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
No se envía a un muchacho a recoger miel
El ojo quiere su parte
Hacer algo de cayetano.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
La muerte hace reflexionar.
Quien no llora, no mama!
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Por el árbol se conoce el fruto.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Los pies van donde va el corazón
Amor de casada no vale nada.
Amor no quita conocimiento.
Peso y medida, alma perdida.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Quien se casa, mal lo pasa.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Al loco y al fraile, aire.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
¿Mirón y errarla?.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama