Quien envidioso vive, desesperado muere.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Hierba mala nunca muere.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Si truena es porque va a llover.
De hora en hora, Dios mejora.
Palabras y plumas el viento las tumba.
El amor encogido en poco es tenido.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Cuanto más violento es el amor, más violento es el dolor
De la risa al duelo un pelo.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Sigue los impulsos de tu corazón
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
El que llora su mal, no lo remedia
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.