Gran tocado y chico recado.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Hacer el primo.
A chico mal, gran trapo.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
O errar o quitar el banco.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
A quien dan, no escoge.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Hasta el rabo, todo es toro.
Sientate en la puerta de tu casa, y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
El viento y la marea no esperan a nadie.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Esposa prudente es don de Dios.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Irse a chitos.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Nunca falta de que reírse.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.