Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Cabeza loca, la pierde su boca.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Llenar el tarro.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
El amor primero es el único verdadero.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Quien no pasa por la calle de la Pasa no se casa.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Bueno es caer para más valer.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
A quien mal canta, bien le suena.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.