Despacio, que llevo prisa.
Una obra acabada, otra empezada.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Antes de criticar, mírate la cola.
Irse de picos pardos.
Acometer hace vencer.
El que su nariz acorta, su cara afea.
El verano es la madre de los pobres
Donde hubo un gran mal, queda señal.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
A largos días, largos trabajos.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Las noticias malas tienen alas.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
A buena confesión, mala penitencia.
Abrojos, abren ojos.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
A mucho hablar, mucho errar.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Arandino, borracho fino.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Haz buena harina y no toques bocina.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Dios da, nunca vende.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
El más fuerte teme a la muerte.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
El toro y el melón, como salen, son.