Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
La sed por el oro, socava el decoro.
El harto no se acuerda del ayuno.
A gran salto, gran quebranto.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
La lealtad se paga.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Toda flor quiere ser fruto.
Hablando nos entendemos.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
A consejo ido, consejo venido.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.