Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Al endeble todos se le atreven.
El que va para viejo va para pendejo.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Si las paredes hablaran.
El avariento nunca está contento.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Olla remecida u olla bien cocida.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
La mala paga , aunque sea en paja.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Hoy por mí, mañana por ti.
Mal apaña quien no engaña.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Buen moro, o mierda u oro.
Buena olla y mal testamento.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Casa en canto, y viña en pago.
A cada lechón le llega su noche buena.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Más feliz que marica con dos culos.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
A casa nueva, puerta vieja.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.