Bien haya quien a los suyos se parece.
¡Se nos creció el enano!
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Chocolate que no tiñe, claro está
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Si quieres ver tu cuerpo, mata un cerdo.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Confía en lo que ves
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Inútil como cenicero en moto.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Dando dando, palomita volando.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Ahora adulador, mañana traidor.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Una espina en el ojo.
Quien asno nació, asno murió.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
El borriquito delante, para que no se espante.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Obras vea yo; palabras, no.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Más sabe una suegra que las culebras.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.