Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Nunca te duermas en los laureles.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
La esperanza es lo último que se pierde.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Pan para hoy, hambre para mañana.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
A la gallina no le pesan sus plumas.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Cuando hay para carne, es vigilia.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Donde se está bien nunca se muere
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Para San Antón, gallinita pon.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.