Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Todo flujo debe tener su reflujo.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
El necio dispara pronto sus dardos.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Es la misma gata, no más que revolcada.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Febrero, el mes de los gatos, cayeron en la cuenta y toman todo el año.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
¿Si un mono está entre los perros, por qué no aprenderá a ladrar?
Cuando truena en Abril, el labrador es feliz.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
A veces sale más caro el collar que el perro.
A burra vieja, albarda nueva.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Ruéganla que se pea, y cágase.
A buen amo, mejor criado.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Día nublado engaña al amo y al criado.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Colgar los guayos.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Casa de concejo, pajar de viejo.