En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Si un problema tiene solución,no hace falta preocuparse.
Las desgracias no vienen solas.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Después de la guerra, todos son generales.
Hermano mayor padre menor.
La rueda de la fortuna nunca es una.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
A la virtud, menester hace espaldas.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Todo laberinto tiene una salida.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Como es la madre, así es la hija.
Pedir las perlas de la virgen.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Vale más rodear que mal andar.
A quien no la teme, nada le espanta.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
En Noviembre el frío vuelve.
No tires piedras sobre tu tejado.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Para creer hay que querer creer
Haber muchos cocos por pelar.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Pan ajeno, caro cuesta.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.