El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
No e posible vivir con las mujeres. Ni sin las mujeres.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
El ojo es más grande que la barriga.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Si esta víbora te pica, no hay remedio de botica.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Un día de obra, un mes de escoba.
Ahullama no pare calabaza.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
De uvas a peras.
Como vives, juzgas.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
No te alabes antes de que acabes.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Esto huele a cuerno quemado.
Quien te aconseja comparte tu deuda
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Se llena antes el ojo que el papo.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.