A quien da y perdona, nácele una corona.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
La obra alaba el maestro.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
El papel que se rompa él.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
No puedes esconder el humo si encendistes fuego.
El malo siempre piensa engaño.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
No es la vaca más ubrona, quien más leche proporciona.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Calle mojada, caja cerrada.
Hay gustos que merecen palos.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Por unos pierden otros.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
El que afloja tiene de indio.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.