A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Todo hombre tiene su manía.
Mas mata la duda que el desengaño.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
No me hables de flores, que soy jardinero.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Con el engañador, se tú mentidor.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Donde entra tajada no entra rebanada.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Árbol que no arraiga no crece.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Aguas tempranas, buena otoñada.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Hay más días que ollas.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
A fullero, fullero y medio.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
No cantes victoria antes de tiempo.
No caben dos pies en un zapato.
En cama extraña, no se junta las pestañas.