Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Las grandes penas no se quejan.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
El ojo es más grande que la barriga.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Si esta víbora te pica, no hay remedio de botica.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Un día de obra, un mes de escoba.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Ahullama no pare calabaza.
No te alabes antes de que acabes.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Como vives, juzgas.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
De uvas a peras.
Se llena antes el ojo que el papo.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.