Para los desgraciados se hizo la horca.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
De joven maromero y de viejo payaso.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Buenas cartas a veces pierden.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Pan y vino andan camino.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Al calvo pelón como al niño cagón.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
A gran arroyo, pasar postrero.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Gente parada, malos pensamientos.
Nada es bello excepto la verdad
Cada uno canta como quiere.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Donde uno piensa, otro sueña.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Un buen día vale por un mal mes
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
El primer amor nunca se olvida
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Mata, que Dios perdona.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.