Los pensamientos no pagan peaje
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Parecer uña y carne.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Lo dicho, dicho está.
Tal para cual, la puta y el rufián.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Hermanos hay tanto por hacer!
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
A consejo malo, campana de palo.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Gente de montaña, gente de maña.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Ojo al parche.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.