No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
A la pereza persigue la pobreza.
La primera cucharada de sopa siempre es la más deliciosa.
La flor de enero, no llega al frutero.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Hombre osado, bien afortunado.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Desvestir un santo para vestir otro.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Quien vende barato vende doblado.
Asno con hambre, cardos come.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
Carne de cochino, pide vino.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
De casa del abad, comer y llevar.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
Do novo viño, bota un traguiño polo San Martiño. Del vino nuevo, echa un trago por San Martín.