Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Están separados, como el agua y el aceite.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
El que guarda siempre encuentra.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
La fama propia depende de la ajena.
Feo, pero con suerte.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
En el peligro se conoce al amigo.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Borrón y cuenta nueva.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Aprendo mientras vivo.
Jugarse hasta la camisa.
Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
Aseada aunque sea jorobada.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Hay que tomar el toro por las astas.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Mano lavada, salud bien guardada.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
A buena confesión, mala penitencia.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.