Estar como un gallo en paté.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
El que calla, otorga.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
La primavera la sangre altera.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Su ladrido es peor que un mordisco
Echando a perder se aprende.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Amistad de carne y vino no vale un comino.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Matar dos águilas con una sola flecha.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Tras cada pregón, azote.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Burlas suaves traen burlas graves.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Ruin señor, cría ruin servidor.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.