Tres españoles, cuatro opiniones.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
El que va para viejo va para pendejo.
El saber no ocupa lugar.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Piensa la araña que todos son de su maña.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Hablen cartas y callen barbas.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Hablar poquito, y mear clarito.
Al loco y al toro, dale corro.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Amores y dolores quitan el sueño.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
En arca abierta, el justo peca.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
El que porfía mata venado.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Quien es feliz habla poco
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
El agua tiene babosas.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
No es lo mismo ser cabo, que se acabo (Frase de los "abuelos" al finalizar la mili).
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
El burro adelante y la carga atrás.