Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
La leche cocida, tres veces subida.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El blanco hielo de agua es mensajero
Vencer no es vergonzoso
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Ramos mojados, ésos mejorados.
La alegría todo mal espanta
Remendar y dar a putas.
Hablar por la boca del ganso.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Alegría amagada, candela apagada.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Alforjas llenas quitan las penas.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Cuando la culebra canta, señal de agua.
Ande o no ande, la burra grande.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Cada mozo lancee su toro.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Berzas en enero, saben como carnero.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Abriles y condes, los más traidores.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.