Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Escucha el silencio... que habla.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Quien canta, su mal eta.
A cada ollaza su coberteraza.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Hasta ajustar, regatear.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Quien no sabe dar sabe recibir
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Vicio no castigado crece desatado
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.