Ya muerta la burra, vino la albarda.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Ruego de Rey, mandato es.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
De mi maíz ni un grano.
Entre amigos no hay cumplidos.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Hay que leerle la cartilla.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
El burro busca al otro burro para rascarse.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Nunca cagues más de lo que comes.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Más vale maña que fuerza.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
No cantes victoria antes de tiempo.
Cada quien, con su cada cual.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Dar de comer al diablo.
Habla directamente al corazón.