Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Aguas de Abril, vengan mil.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Año de hierba, año de mierda.
Músico pagado no toca bien.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Casa sin madre, río sin cauce.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Hablar en plata blanca.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Rey nuevo, ley nueva.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo