El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Habla directamente al corazón.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Gota a gota, la mar se agota.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Me traen por la calle de la amargura.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
El arroz es el nervio de la guerra.
Bien canta Marta después de harta.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Hablar más que lora mojada.
Yernos y nueras, en las afueras.
Perro flaco soñando con longaniza.
No existen desgracias razonables
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
A la noche putas y a la mañana comadres.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
A cada cajón, su aldabón.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
El ídolo adulado pronto ennegrece
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Rana en el fondo del pozo.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.