Buey viejo, surco nuevo.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Al niño que llora le dan pecho.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Criados, enemigos pagados.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Bendita la casa que a viejos sabe.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Cada uno canta como quiere.
Pan y vino andan camino.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Tanto pedo para cagar aguado.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Al mal dar, tabaquear.
Entre pitos y flautas.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Al bueno por amor y al malo por temor.