Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El que tiene narices, no manda a oler.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Sigue a tu amigo y ve a Gangnam.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Alabanza propia, mentira clara.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
No canta mal las rancheras.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Hoy arreboles, mañana soles.
El que a burros favorece, coces merece.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Lo que haces, encuentras.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
A cada cañada le llega su añada.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Cada hombre deja sus huellas.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
La fantasía es necesariamente inútil
Ayunar, o comer truchas.