Refregadas, duelen más las llagas.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Dios castiga, pero no ha palo.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
La Luna no es pan de horno
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Incluso el día más largo tiene un final
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
No hay mejor vecina que tu cocina.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Quien sabe, sabe.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
A ave de paso, cañazo.
Muchas hormigas matan un camello.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Más pija que el Don Bosco.
Burro suelto del amo se ríe.
Entre col y col, lechuga.
Matar dos pájaros con una piedra.
No siempre huye el que vuelve la espalda
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Leer entre renglones.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Cruz y raya, para que me vaya.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.