El mandar no quiere par.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
A saya blanca, ribete negro.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Más vale despedirse que ser despedido.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
A cada rey su trono.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Agua de Agosto, azafrán, miel y mosto.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Caridad con trompeta, no me peta.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Pereza, llave de pobreza.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
El amor, de necios hace discretos.
De uvas a peras.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Buen comer, trae mal comer.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
El que algo quiere, algo le cuesta.
No le busques ruido al chicharrón.
A cama chica, echarse en medio.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Manos blancas no ofenden.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Donde no hay regla se pone ella.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Hablando se entiende la gente.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
En casa llena sienta bien la torta ajena.