El arbolito desde chiquito.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Cada día gallina, amarga la cocina.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
A barba muerta, poca vergüenza.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Acabada la misa, se parten las obladas.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Loro viejo no da la pata.
Deja la bola rodar, que ya parará.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
No son las malas hierbas las que matan el trigo sino la negligencia del agricultor.
El pollo de enero, debajo de las alas trae el dinero.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Date buena vida, temerás más la caída.
Las medias ni pa las mujeres.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
A la zorra, candilazo.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Dios da frío según la ropa.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Fingir locura, es a veces cordura.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Favor ofrecido, compromiso contraído.