Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
La libertad vale más que el oro
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Se oye mal pero descansa el animal.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
Que aproveche como si fuera leche.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
La sal no es atacada por las hormigas.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Ladra de noche para economizar perro.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Del necio, a veces, buen consejo.
Buenas judías la Mancha las cría.
A cautela, cautela y media.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Puso pies en polvorosa.
Viento del solano, agua en la mano.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Son nones y no llegan a tres.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Para el gusto se hicieron los colores.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
Meterse en la boca del lobo.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.