¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
A secreto agravio, secreta venganza.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
La noche para pensar, el día para obrar.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Quien la haga que la pague.
Buenas razones cautivan los corazones.
Boda y cofradía, no es para cada día.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Oír como quien oye llover.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Regla y compás, cuanto más, más.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Abril, uno bueno entre mil.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
En amores, los que huyen son vencedores.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Un protector es como un manto.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Zapato de ramplón, de larga duración.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.