Alábate, asno, que te crece el rabo.
En Noviembre, mata tus cerdos.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Boca con boca se desboca.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
La oración breve sube al cielo.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
De todas maneras, aguaderas.
La edad de oro nunca es la presente.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Suelo mojado, cajón seco.
Caballo corredor, pronto se cansa.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Son más los días que las alegrías.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Juego de manos, rompedero de ano.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Marido rico y necio no tiene precio.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Ahora, hasta los escarabajos empinan la cola.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
A fuego y a boda va la aldea toda.