Hablar de la mar, y en ella no entrar.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
El sabio calla, el tonto otorga.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
El que manda, no va.
Me importa un comino.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
No todo es miel sobre hojuelas.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
El cornudo es el último que lo sabe.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
La mejor palabra es la que no se dice.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Por unos pierden otros.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Aún no asamos y ya pringamos.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
De casa del abad, comer y llevar.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Madre ardida hace la hija tollida.
Casa labrada y viña heredada.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
A falta de trigo, venga centeno.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Golpe de cobre nunca mato a hombre.
En Noviembre, mata tus cerdos.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
El que nace capacho, muere serón.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Aguja en pajar, mala es de hallar.