Madrastra, ni de cera ni de pasta.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Días y ollas hacen grandes obras.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
O la bebes o la derramas.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
El que trae , lleva.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
No somos ríos, para no volver atrás.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Al saber lo llaman suerte.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Jamás digas: nunca jamás.
Más vale odiado que olvidado.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Hacer de toda hierba un fardo.
A falta de trigo, venga centeno.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
A buey viejo, pasto tierno.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.