No tientes al diablo que lo veras venir.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
El diez de Abril, al cuco verás venir.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Llaga incurable, vida miserable.
El vino es la teta del viejo.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
El agua derramada es difícil recogerla.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Calvo vendrá que calvo me hará.
Después de la resaca viene la pleamar.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Al mal circo le crecen los enanos.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Írsele a uno el santo al cielo.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Donde aprietan, no chorrea.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
De padres bocois hijos cubetas.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
El que mal se maneja, despacio padece.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Al pez, una vez.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Costumbre mala, desterrarla.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Dos fuentes, dos ríos.