De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
No falta de que reirse.
Donde hay pelo hay alegría.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
No es posible defenderse del aburrimiento
Solo ves el árbol y no el bosque.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Hacerse el de la oreja mocha.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Ve tu camino para no tropezar.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
La falta de progreso significa retroceso.
No siempre el mejor camino es el más corto.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Refregadas, duelen más las llagas.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.