Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Obras vea yo; palabras, no.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
A cada necio agrada su porrada.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Disfruta solo los placeres del momento.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Al loco y al fraile, aire.
Ni lava ni presta la batea.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Antes di que digan.
Año de endrinas, año de espinas.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Miren quién habló, que la casa honró.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
A camino largo, paso corto.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
El que come y canta loco se levanta.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Burro prestado termina con el lomo chollado.