Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
En amores, los que huyen son vencedores.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Cada dueño tiene su sueño.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Donde ajos ha, vino habrá.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Día vivido, día perdido.
Hay que leerle la cartilla.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Ponerle el cascabel al gato.
Come, que de lo yuyo comes.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
A diente cogen la liebre.
Al buen callar, llaman Santo.
Al que no le saben, le inventan.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Hierba segada, buen sol espera.
Agua al higo, que ha llovido.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Creer a pie juntillas.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
El que mucho habla, mucho yerra.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
La buena lectura, alivia la tristura.
Buena burra hemos comprado.