Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Pan no mío, me quita el hastío.
El hábito no hace al monje.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
El yerro encelado, medio perdonado.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Más pija que el Don Bosco.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Do novo viño, bota un traguiño polo San Martiño. Del vino nuevo, echa un trago por San Martín.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Y vuelta la burra al trigo.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
La fantasía es el reposo del alma
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
En casa del músico, todos saben cantar.
Hablando se entienden los blancos.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.