Quien prestó, perdió.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
La mala costurera, larga la hebra.
De joven maromero y de viejo payaso.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Las buenas labores honran a los labradores.
No seas mono, porque te bailan.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
No da, ni dice donde hay.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
El burro adelante y la carga atrás.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Ofrecer el oro y el moro.
Marido celoso, viejo mañoso.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
No hay urraca sin mancha blanca.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Te paso la pala diego
A buen adquiridor, buen expendedor.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Las medias ni pa las mujeres.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.