Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
Las flores son para los muertos.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Estoy en un callejón sin salida.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Está más loco que una cabra.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Primero son los presentes que los ausentes.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Van al mismo mazo.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
El miedo no anda en burro.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
La avaricia rompe el saco.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.