Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Años de nones, muchos montones.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
La buena obra, ella misma se loa.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
La libertad vale más que el oro
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Carnero, comer de caballero.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Tripas llevan piernas.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
La sal no dice de sí misma que es salada.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Labrador chuchero, nunca buen apero.
Oye primero y habla postrero.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
El buen paño dentro del arca se vende.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
La obra alaba el maestro.
Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.
Donde lloran esta el muerto.
Se dice el milagro pero no el santo.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Burgáles, mala res.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Picha española no mea sola.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Dos cabezas piensan más que una.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.