Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Un ten con ten para todo está bien.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Más vale ensalada que hambre.
Gracias que hacen pero no la ven.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Donde humo sale, fuego hay.
Palabras blandas te pondrán en andas.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Hebra larga, costurera corta.
El mejor sol es el que calienta hoy
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Fruto vedado el más deseado.
Bolsa llena, quita las penas.
Mucho sabe quien callar sabe.
A cada puerta, su dueña.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Calles mojadas, cajón seco.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Hasta la salud necesita descanso.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Cada pardal a su espigal.
De chica candela, grande hoguera.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.