El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Lo que hay en España, es de los españoles.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Donde humo sale, fuego hay.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Un ten con ten para todo está bien.
Más vale ensalada que hambre.
Gracias que hacen pero no la ven.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Hebra larga, costurera corta.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Palabras blandas te pondrán en andas.
A cada puerta, su dueña.
Mucho sabe quien callar sabe.
El mejor sol es el que calienta hoy
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Bolsa llena, quita las penas.
De chica candela, grande hoguera.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Fruto vedado el más deseado.
Calles mojadas, cajón seco.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Cada pardal a su espigal.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.