Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Hasta la salud necesita descanso.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Quien hijos ha, no reventará.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
El que manda, manda.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Arriba canas y abajo ganas.
La esperanza alegra el alma.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
De lo que come el grillo, poquillo.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Perro que ladra, guarda la casa.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Cuando el río suena, agua lleva.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
En tiempo de campaña, apaña.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.