Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Quien come aprisa, come mal.
Ni quito ni pongo rey.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Saco de yerno, nunca es lleno.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Tres estornudos, resfriado seguro.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Saber más que Merlín.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Salir del fuego para caer a las brasas.
El inicio es la mitad de la tarea.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Adelante con los faroles.
Al mal dar, tabaquear.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Es de sabios, cambiar de opinión.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Maestre por maestre, seálo éste.
El destino baraja, nosotros jugamos.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.